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EL PERDÓN (De Yamandú Rodríguez. Poeta, dramaturgo y narrador uruguayo)

Son las cinco de la tarde en un pago de leyenda.

A estas horas el ombú, se saca el poncho violeta

y lo tiende sobre el suelo curtido de la tranquera.

No pasa una virazón.

El patio se recalienta

con un brasero ‘e malvones, prendido no bien clarea,

a donde las ponedoras van a pintarse las crestas

y casi siempre murmuran su rosario las abejas.

El rancho es de palo a pique.

Parece que jué carreta;

porque entuavía se ven entre los yuyos dos ruedas:

una es la boca del pozo y la otra, la manguera.

Dicen que todo era dulce: el agua, el techo y la dueña,

una viejita muy blanca, que dejó viuda la guerra

con cuatro hijos varones…y se echó esa cruz a cuesta.

Sus manos son un milagro de amor, porque sale de ellas

tierno el pan del amasijo, tibia la leche que ordeña,

blanco de espuma el mantel en el altar de la mesa,

donde esas manos bendicen la caridad de la cena

con la hostia de la luna azulando la cumbrera.

Esas manos día a día, sacan calor de la rueca,

pa’ antibiar cuatro pichones que desplumó la pobreza.

Y esas manos de la madre, con diez palitos sin juerza,

van haciendo cuatro gauchos a rigor de potro y sierra.

Si alguna vez se enojaba con un gurí, siempre ella,

antes de cerrar la noche, le dio la mano derecha

para que él se la besara con un “¡perdoname vieja!”

Nunca se pudo dormir con un hijo en penitencia.

Y esa tarde, el más muchacho, estando solo con ella,

olvida la ley de Dios, levanta un puño y golpea

el pecho de aquella madre, que es un santa de güeña.

A’i no más monta a caballo dejándola cáida en tierra.

Y a la oración, cuando güelven los cuatro para la cena,

está el fogón  apagao y hay un frío de tapera…

-¡Mama!- Naide responde.

Temblando ya, la campean.

Como buscan a la altura del corazón, no la encuentran;

porque la madre está allí, pero sobre el piso: muerta.

Los cuatro mozos de luto, al campo santo la llevan.

Pesaba tan poco en vida…y aura no pueden con ella.

Doblan por las cuatro puntas aquél pañuelo de tierra…

Caian unas flores de yuyos…se santiguan…y la dejan.

Al otro día un vecino, al pasar por allí cerca,

avisa que a la finada le quedó una mano ajuera.

¡Cómo! Se miran los cuatro y ninguno malicea,

güelven, le cubren la mano y pa’ mejor protejerla

Rodean la sepultura con un corralito ‘e piedra.

Y la misma tarde, un hombre que cruza con su caballo

les dice que vio la mano otra vez a flor de tierra…

Entonces, al más muchacho, le habló al ‘oido la conciencia;

porque se puso ‘e rodillas en el corralito ´e piedra,

bajó la frente y llorando, pa´ que la madre l´ oyera,

como cuando jué gurí, dijo: “Perdoname, vieja”.

Cubrió de besos la mano…después la cubrió de tierra…

Y como salía solo pa´perdonar  la ofensa,

dende la tarde del beso ya descansó bajo tierra…

Y naides más vio la mano de la madrecita güena,

que nunca pudo dormir con un hijo en penitencia.

Photo by Andrae Ricketts on Unsplash

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Comunicado de prensa agosto 2019

No Name Kitchen quiere compartir con ustedes un resumen de las noticias más relevantes que tuvieron lugar durante el pasado mes de agosto. Esta ONG se encuentra asistiendo refugiados en los Balcanes y elabora mensualmente un reporte en el que deja asentados todos los hechos de represión violenta que sufren las personas que intentan cruzar hacia Croacia y demás países de la Unión Europea.

Lamentamos informar que el mes de agosto vio niveles altísimos de violencia en las deportaciones ilegales perpetradas en las fronteras de la Unión Europea (UE) de la región de los Balcanes. Una vez más, las evidencias contundentes de la tortura que ejerce la policía croata dan cuenta de la libertad de acción con la que actúan las fuerzas policiales de la frontera.

Diferentes sectores unidos en la violencia

Si bien las deportaciones ilegales de Italia a Bosnia y Herzegovina vía Eslovenia y Croacia son poco comunes, el pasado agosto un grupo de refugiados fue detenido por la policía italiana en Trieste. Los llevaron a una oficina gubernamental y tanto en Italia como en Eslovenia les tomaron las huellas digitales y fotografías y los obligaron a firmar documentos escritos en un idioma que no entendían. Una vez en Croacia, y antes de llevarlos a la frontera bosnia, los policías destruyeron a martillazos sus teléfonos.

Lo que queremos resaltar de este procedimiento es la complicidad que existe entre los diferentes actores que participan de este tipo de deportaciones ilegales: intérpretes, personal administrativo, trabajadores sociales, policías, militares y la Frontex (Agencia Europea de la Guardia de Fronteras y Costas​). Todos ellos y a su manera ejercen algún tipo de violencia, ya sea física y/o psicológica.  En el caso de los oficiales de Frontex, se tomaron atribuciones como la de interrogar informalmente a los refugiados y tomarles fotografías, participando así de este sistema informal de expulsiones que incluyen actos de violencia y supresión de los derechos humanos.

Dispersión de refugiados luego de la expulsión: otra forma de violencia

Es una táctica que consiste en devolver a quienes intentan entrar en otro país a un sitio alejado del lugar original de partida. Es decir que no solo tienen que soportar la violenta expulsión, la confiscación y destrucción de sus pertenencias, sino también deben pasar semanas y hasta meses viajando en pésimas condiciones para poder llegar a su lugar de origen.

Agosto fatal

Seis personas murieron ahogadas en los ríos de la ruta balcánica, un saldo que sigue confirmando los riesgos mortales que corren los grupos de refugiados. Por otro lado, en Bosnia, agosto dejó un saldo de 18 heridos en manos de la policía croata fronteriza.

La BVMN (Border Violence Monitoring Network) recibió 20 reportes de expulsiones violentas que involucraron a 378 personas en tránsito: once fueron deportaciones ilegales hacia Bosnia, siete a Serbia y dos a Grecia. 

Mientras tanto, las condiciones de vida de los campamentos de refugiados continúan en claro detrimento y son un reflejo de las políticas de los Estados que se “ocupan” de los refugiados.

Finalmente, el gobierno esloveno autorizó la construcción de un cerco de 40km de largo en las márgenes del río Kolpa en el límite que comparte con Croacia, lo que sumará un total de 219 km.

Jimena Freytes

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Detalles

Fijemos la mirada en el detalle. Es allí donde a veces podemos encontrar el atenuante para la justificación del perdón, la disculpa, la segunda oportunidad.

Los detalles nos ayudan a no caer en la dicotomía del pensamiento binario que tan peligrosamente conduce a lo absolutista y categórico. No todo es blanco o negro; es en el detalle donde aparecen las tan necesarias tonalidades de los grises.

No obviemos los detalles, aunque se hayan presentado como al pasar: la evasión de una mirada, un timbre de voz, el desgano en un abrazo, la inquietud de un silencio, nos pueden llevar a veces a la hora de la verdad.

Los detalles no necesitan de razones; son una razón en sí misma. Ser la hija mayor, ¿no es acaso un detalle? ¿O ser la hija menor? En esto me encanta remitirme a mi propia experiencia de vida. Ser 5 hermanas es todo un “hecho poblacional” (intrafamiliar, por supuesto), pero tan solo un detalle que apenas roza lo mundial. Marta, la mayor, Mirta, la menor, Gringa, la única que nació por cesárea, y Olga y yo, las mellizas. Marta, la que canta, Gringa, la que recita y fue el cobijo de nuestra madre en su ancianidad, Mirta, la espiritual y Olga y yo, las mellizas por siempre relacionadas en un sub grupo especial dentro de esta hermandad. Ser melliza es algo muy especial. Los detalles en sus comienzos vitales suelen ser confusos; pero poco a poco van apareciendo los sellos propios. Ver tu cara en el otro, escuchar tu voz en el otro, sentir que te llaman con el nombre de otro, es una ensalada de frutas y verduras que solo nosotras podemos saborear. Detalles que no se pueden convidar.

Los detalles caracterizan, individualizan, distinguen. Están en los cimientos de cualquier subcultura familiar, y en todo lo que se construye o destruye, queriendo o sin querer.

Un cielo a puro sol, ¡es bello cielo! Pero puede llegar a enceguecer, a obnubilar, a encandecer. ¡Y ahí están las nubes como revisoras de cuentas evitando que el astro rey monopolice su poder! Detalles del cielo que tantas veces hacen falta en la tierra.

Hay detalles que preguntan las respuestas, y otros que responden sin preguntas…

 Es destino del detalle ser una senda por donde circulan silencios y sonidos, dudas y certezas. No vive en los libros; es vida que camina por las calles, se sienta a la mesa, aplaude en un teatro, se trepa a una sonrisa, se desliza en una lágrima.

  Si te pierdo o no me encuentras, busquemos los detalles.

Hawa Gazi

Photo by Billy Huynh on Unsplash

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¿Comunicación o incomunicación?

Para muchos el uso del celular afecta el diálogo y la comunicación cara a cara. Cada vez está más presente en la mesa familiar. Pero no solo el teléfono móvil compite el espacio con los cubiertos, la pantalla televisiva también conserva su lugar de privilegio. El acto de comer, y más aún cuando se realiza en un entorno afectivo, no se reduce a la incorporación de nutrientes. Para la psicóloga Verónica Sipowicz “la comida compartida en familia es el momento en el que cada uno cuenta sus vivencias del día, se aprende a escuchar, a esperar turno para hablar y a sostener un diálogo”. Sipowicz, especialista en niños y adolescentes, sostiene que este encuentro permite mejorar la comunicación entre padres e hijos y fortalece el vínculo “aunque ello incluya discusiones o desacuerdos”. Destaca que una conversación cara a cara y sin interferencias genera una mayor conexión al promover la intimidad y el acercamiento entre los miembros. En ese sentido  alerta: “Las tecnologías ayudan a mejorar la vida de las personas, pero su uso excesivo, o en momentos incorrectos, puede perjudicar e invadir la comunicación.”

Los padres protestan porque los niños o adolescentes no se separan de sus dispositivos móviles, pero los menores también se angustian porque durante las comidas sus papás están más pendientes de los teléfonos que de ellos.

La vida cotidiana se ha tornado más difícil y si somos afortunados de poder compartir un momento en familia, aprovechemos esas instancias para afianzar vínculos, normas y pautas de convivencia.

Olga Gazi

Photo by Brusk Dede on Unsplash

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Primavera…

Sos ese perdón que a veces sale tan limpio del corazón.

Sos el permiso para aquellas lágrimas no lloradas por tanto tiempo.

Sos ese ¡ay! del amor gozado y el amor sufrido; ese dolor exquisito que da placer.

Sos todas las tonalidades de cualquier color que embellecen los recuerdos de lo que no se quiere olvidar.

Sos de lejos y tan de cerca, que te toco en la caricia, te suspiro en el respiro y te duermo en mi regazo.

Sos el brote de esperanzas que ayudan a la siembra y la cosecha. Sean risas o sean llantos. Todo vale.

Sos agua y vino que refrescan y calientan los deseos.

Sos un cielo con tanto sol, tanta luna y tantos puntos de estrellas que, aún con tanta presencia, hacés sentir más las ausencias.

Sos el descanso del viento que cede lugar a la brisa, ¡y todo se vuelve un ritual de danzas con plantas y cantos con aves!

  Y yo soy un enorme ¡GRACIAS! por tanto que sos y porque siempre estás con tu perfume vegetal.

¡Eterna primavera! ¡Porción de eternidad!

Hawa Gazi

Photo by Boris Smokrovic on Unsplash

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¡FELIZ DÍA, COLEGAS!

En el Día del Maestro me permito compartir mis recuerdos del Jardín de Infantes Manuel Lucero y un grupo de colegas con los que tuve el lujo de relacionarme por espacio de varios años.

  Podría empezar con  “Había una vez…”, y seguramente la Fantasía abriría sus puertas para que pase el cuento. Pero este relato se refiere a personas reales en un contexto témporo-espacial llamado Jardín de Infantes Manuel Lucero. ¡Nuestro Lucero!, como lo llamamos las Srtas. Mamicha, Dolores, Estela, Susana, Nora, Ma. Luz, Ercilia, Mariquita, Cuca, y tantas otras jardineras. Solo nombro a las colegas con las que compartí esa maravillosa residencia laboral.

Muchas y variadas mujeres acompañadas por el toque varonil del fotógrafo Alberto y el inolvidable Alfredo, esposo de Andrea, que juntos hacían de fieles guardianes-caseros del Jardín.

  Mi mirada retrospectiva recorre este multifacético grupo que tanto sabía de humanizar lo cotidiano. Éramos un popurrí de diferencias y semejanzas en medio de una balanza que a veces nos despistaba con su capacidad de equilibrarnos. Yo, por mi condición de psicóloga, tenía facilidad para redactar evaluaciones, pero era un desastre confeccionando frisos y otras manualidades. Recuerdo una vez en que cada maestra ambientaba su salón en vísperas del inicio de clases. Yo acababa de terminar un friso cuando entró la Directora (¡cómo te quiero Mamicha!), quien, al verlo, soltó una cadena de carcajadas tan fuertes que llegaron todas las maestras y al unísono entonaron un himno a la risa. Finalmente Mamicha pudo decir “¡Hawa, esos muñecos parecen la nada!” Ante esa verdad tan inobjetable, me uní a la risa, y por suerte, unas manos solidarias mejoraron el pobre friso.

  En otra ocasión, entré al salón de Norita y quedé maravillada por su friso. Le propuse hacerle una poesía a esos personajes a cambio de algún adorno. ¡Intercambio de habilidades que tanto tiene que ver con humanizar lo humano!

  A veces tuvimos que ir a trabajar con algún hijo pequeño, y ahí estaban para ayudarnos la Secretaria Cuca y ese derrotero de mansedumbre que fue siempre doña Andrea. ¿No es esto humanizar lo humano?

  Ser tantas mujeres es ¡ser tanto de tanto! Rubias, morochas, altas, bajas, gordas, flacas, casadas, separadas, viudas, solteras. Las había muy elegantes, como Dolores; de una generosidad sin fronteras, como Mamicha; serenas y reflexivas, como Estela, Ercilia y Mariquita; intelectualmente inquieta, como Nora; a puro ritmo de salsa, como Susana; de un humor a prueba de avatares, como Ma. Luz y de un brillo dorado siempre presente en Mercedes. Siempre admiré en esta rubia seño sus ganas de pintarse y arreglarse. Recuerdo un paseo de todo el Jardín a ver una obra teatral. A la salida, mi hija, que en aquél entonces era alumna, vino corriendo a decirme “¡Mirá mamá, ahí está la Srta. Mercedes!”, mientras señalaba un enorme retrato de Marilín Monroe. Hoy Mercedes sigue siendo dorada y brillante entre los rayos del sol,  los claros de luna y mi corazón.

  Con Estela nos volvíamos compinches a la hora de escuchar a Sandro. Con Ma.Luz nos fanatizábamos con el Bamboleiro de Julio Iglesias. Con Susana le hacíamos guerra a la rutina intercambiando recetas. Con Mamicha disfrutamos haciendo la página del “Córdoba, chicos”.

  El barrio de Alta Córdoba nos vio jugar en su plaza y paseando por sus calles mientras recogíamos las doradas consecuencias del otoño en los árboles.

  De este grupo salieron Inspectoras, Prof. de salsa, artistas plásticas, artesanas, escritoras, y seguramente algunos desconocidos etcéteras.

 Festejamos casamientos. Nacimientos. Ascensos.

  Lloramos separaciones, enojos, ausencias. Que en paz descansen Alfredo , Srtas. Cristina, Ma. Emilia y Mercedes. Los recordamos con lágrimas y sonrisas.

Desde la mirada de mi corazón quise rendirle homenaje a este grupo con historias personales muy diferentes, pero que a la hora de estar en el Jardín aparecían nuestros rasgos comunes bajo  el comando de la Currícula. Es que cantar, bailar, narrar y abrir la puerta para ir a jugar se volvía todo un Arroz con leche que valía la pena saborear.

  Hoy estamos todas por fuera del Lucero. Pero el Lucero nos ronda por dentro. Nos cosquillea, nos memoriza, y como nos vive amigando, nos convoca a reunirnos cada tanto. Y por sobre todas las cosas y siempre en tiempo presente, el “altocordobés” Lucero nos emociona.

Hawa Gazi

Photo by Vonecia Carswell on Unsplash

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Torta Lourdes sin TACC

Se llama así porque ese es el nombre de quien me pasó la receta.

Se trata de una torta de deliciosa de chocolate con un glaseado de naranja que le sienta más que bien. Como siempre te digo, puedes hacerla con harina de trigo y será lo mismo.

Ingredientes

2 tazas de harina sin TACC y una cucharada de polvo para hornear. En el caso de hacerla con harina de trigo, puedes usar la leudante.

1 taza de cacao amargo

½ taza de aceite

1 taza de agua hirviendo

3 huevos

Esencia de vainilla

Opcionales: azúcar impalpable y jugo de naranja para el glaseado, cantidad necesaria.

Preparación

Mezclar todos los ingredientes en un bol y batirlos muy bien. Enmantecar y enharinar un molde de tipo savarín (como los de flanes, por ejemplo), volcar la preparación y hornear a fuego moderado 40 minutos, más o menos. Recuerda que siempre depende de tu horno. Cuando introduzcas un cuchillo y salga seco ya estará lista.

Luego colocarle el glaseado.

¡Buen provecho!