Como todos
los meses, la organización No
Name Kitchen presenta de la mano de la red Border Violence
Monitoring, los últimos casos de violencia conocidos contra personas refugiadas
en la Ruta Balcánica.
La llegada
del otoño trajo consigo un incremento en
el número de personas que busca cruzar hacia tierras europeas. Tienen
urgencia por llegar a un sitio seguro al otro lado de la frontera antes de que
las condiciones climáticas empeoren.
Las miles de
personas atrapadas en los Balcanes ante las fronteras cerradas de Europa no tienen vías legales y seguras para
poder pedir asilo. La opción que les queda es cruzar escondidos de Serbia o
Bosnia hasta un país de Europa Occidental donde tener esta oportunidad (ya que
en países como Croacia, Hungría o Eslovenia en la mayoría de casos se les deniega
este derecho y se les deporta ilegalmente).
El pasado
mes de septiembre hubo cuatro tendencias muy representativas que la policía de
Croacia utilizó para las deportaciones ilegales de refugiados hacia Bosnia o
Serbia: ataques de perros, ríos usados para torturar, inmersión en
cubos con agua helada y detenciones improvisadas. Las fuerzas de seguridad
y autoridades estatales están involucradas en estas prácticas, como ya se ha
denunciado en múltiples ocasiones y algunos agentes han confirmado.
Ataques
de perros
Se comprobó
un marcado crecimiento en el uso de perros
pastores alemanes sin bozal para perseguir, capturar y herir a los grupos de
personas refugiadas y migrantes cuando tratan de llegar a un país de la
Unión Europea en el que se les permita presentar una solicitud de asilo. Las
unidades K9, es decir la policía canina de Croacia y Hungría, tienen cada vez
más injerencia y participación en las expulsiones ilegales en las fronteras de
tierras de los Balcanes. Esta técnica de aprehensión dejó un saldo de múltiples
casos de personas que terminaron en el hospital por serias mordeduras.
Estos canes
están entrenados para detectar, apaciguar y atacar. Los oficiales los sueltan a
una distancia determinada y los perros corren hacia los grupos en tránsito y
los obligan caer al suelo, inmovilizándolos por el pie donde los muerden
fuertemente. Según las declaraciones de refugiados que sufrieron estos ataques
por parte de los perros, la policía no
les daba la orden de detenerse, sino que se reían y los felicitaban.
El Ministro
del Interior, Davor Bozinovic, parece estar de acuerdo con este procedimiento
de manera implícita, según muestra una fotografía que se tomó con un perro
policía que trabaja en la frontera.
Por si esto
fuera poco, se utilizan las perreras y
las camionetas en las que se trasladan los animales para transportar a las
personas refugiadas y migrantes tras haber sido arrestadas. Una forma más
de deshumanizar a las personas en tránsito.
Por todo
esto y una vez más, consideramos que los refugiados son vistos como un blanco
más que como seres humanos con derechos.
Uso de
ríos para expulsiones ilegales
La policía
fronteriza utiliza los ríos que dividen los países para realizar expulsiones
ilegales y violentas. Allí sumergen a
los grupos que capturan y otra vez los humillan y les quitan sus pertenencias.
El objetivo de estas prácticas es deshumanizar a estas personas, inhibirlas
para futuros movimientos y exponerlas a las inclemencias del tiempo.
El 50% de
las expulsiones de Croacia que se llevaron a cabo el pasado mes de septiembre
incluyeron la inmersión de los grupos en tránsito en ríos de aguas muy frías.
El agua
como método de tortura en Hungría
A pesar de
que las expulsiones de personas en Hungría se encuentran bastante
“institucionalizadas”, de acuerdo con el relato oficial del gobierno, también
hay numerosos actos de violencia y humillación sobre todo hacia los refugiados
y migrantes masculinos. Un grupo de ocho hombres y niños afganos que
consiguieron acceder a Hungría desde Serbia contaron cómo, después de que los
agentes los golpearan, los forzaron a
meterse vestidos en piscinas inflables llenas de agua helada y los grabaron en vídeo.
Una vez que los dejaron salir del agua, permanecieron mojados forzados a
esperar hasta que una camioneta se los llevó para devolverlos a la frontera
serbia.
Las
consecuencias de esta práctica son gravísimas: estas personas deportadas ilegalmente contraen enfermedades que
difícilmente pueden tratar. Hay que recordar que el servicio médico es
escaso, y que a las personas que viven fuera de los campos oficiales no se les
suele atender en los hospitales públicos.
De esta
manera, entendemos que “institucionalizado”
implica que se da permiso a ejercer actos de violencia, humillación y
degradación hacia otros seres humanos sin enfrentar ningún tipo de
consecuencias.
Instalaciones
inapropiadas para detenidos en Croacia
Lejos de
llevar a los grupos en tránsito capturados a una comisaría, los trasladan a una
especie de garaje en pésimas condiciones sanitarias, según relataron las
personas involucradas. Las autoridades croatas aducen que los sitios destinados
a refugiados están colapsados y que no tienen más espacio disponible. Estos
almacenes son, en realidad, espacios
extrajudiciales que sirven para causar daño a las personas migrantes y
refugiadas.
En Eslovenia,
la Associated Press reportó el pasado 17 de septiembre que existe un grupo
paramilitar llamado “Stajerska
Varda”, que opera en la frontera croata. Por ahora, lo que hacen es
atrapar grupos de personas en tránsito y dar aviso a la policía.
En Croacia, 11.813
personas en tránsito fueron capturadas mientras intentaban ingresar a este país
en lo que va del 2019, es decir, 49 detenciones diarias. La mayoría de ellos
fueron devueltos a Serbia y a Bosnia.
Mientras
tanto, en Bosnia existen mensajes cruzados entre funcionarios
bosnios y croatas en relación con la soberanía. Por un lado, el Ministro de
Seguridad de Bosnia y Herzegovina, Dragan Mektic afirmó que la policía bosnia
no dejará que policía militar extranjera ingrese a su país.
Sin embargo,
irónicamente, existe un acuerdo de soberanía territorial que fija la postura de
ambos estados: Croacia reafirma su capacidad de mantener el límite
internacional Schengen y Bosnia defiende la integridad de su límite nacional.
Croacia manifestó su apoyo a Frontex, quien a su vez probablemente comience a
operar en Bosnia el próximo año. Entre tanto, el gobierno checo anunció que
enviaría un millón de euros a Bosnia para financiar equipamiento: cámaras
térmicas, binoculares, drones, etc. para la policía fronteriza.
En medio de todo esto, miles de refugiados esperan el duro invierno balcánico sin ningún tipo
de solución para su situación.
El informe completo está disponible en la página web, en inglés: http://www.nonamekitchen.org/wp-content/uploads/2019/10/September-2019-Report-1.pdf
Jimena Freytes
Photo by Kaly Fdez on Unsplash